La música de las estrellas

En Rodasviejas, el lugar que habitamos, las calles son de tierra, yerba,trinos, cigüeñas y tractores, higueras, ladridos, hibiscos, adelfas y rosales. De día disfrutamos en sus calles fundamentalmente con  el oído, y también con el gusto cuando olfateamos un higo en el punto de disfrute para el pájaro. Al atardecer, con el pecho ensanchado, gozamos de la vista de los atardeceres en Las Peñas. Y, como no tenemos iluminación en las calles, cuando llueve y sale una noche negra de luna nueva, tanteamos para regresar a casa sorteando el mayor número de charcos posible. Ah, qué triste eso de no tener farolas por doquier. Qué duro tener que conformarnos con un cielo limpio, luminoso y plagado de estrellas como el de la Hamada, en Argelia. Qué milagro, qué misterio, qué fugaz, qué música vibrante, matemática, sutil y silenciosa.  Todo esto tiene que tener un sentido.

Y el día doce de agosto, el día que mejor se verían las Perseidas, César Pascual llegó a La Querida para contarnos de la música matemática de las estrellas. Y para dibujar con notas el baile de las fugaces, mientras nosotros nos encargábamos de pedir tantos deseos como de ellas alcanzáramos a ver y de envolvernos bien en el saco, porque la madrugada era larga y venía con relente. Seguro que más de uno deseó una bolsa de agua caliente y un gorro con borla. Pero nadie deseó una farola.

Las fotos son de nuestra Querida Pilar Romero . En ellas se ve la cena que compartimos y la leonera que teníamos montada en el huerto de La Querida. Cuando llegó la noche cerrada, César contó con pasión y energía de la música de las estrellas, que no se oye pero debemos aprender a escuchar, y dibujó con su teclado el baile de las fugaces. Después bajamos a Las Peñas a ver galaxias, estrellas y planetas con anillos, gracias a un telescopio que trajo Daniel (y que no tengo yo claro por la forma que no fuera un lanzamisiles aéreo). Y así pasamos la noche de las fugaces. Entre buenos amigos: César, Raúl, Saldaña, Carioca, Ferchu, Daniel, Carmen, Liles, Clara de Zaragoza, Montse de Cáceres, Paz de Sevilla, Pilar de Bilbao, Rosa, Isabel y un montón de chavales   Madre mía, cómo disfrutamos.