Con Pan y Cardillos...


Taller de autogestión en el que, gracias a Clara Martínez, aprenderemos a elaborar pan de trigo mientras lo disfrutamos con todos los sentidos; y también es un tímido primer paso entre plantas, bayas, frutos y raíces que crecen en el campo y que apenas vemos, pero que pueden ser un excelente aporte en nuestra alimentación y que Carmen Mateos se encargará de descubrirnos.
Y ya que tenemos pan y cardillos ¿comenzamos el camino?

 Con pan…

El pan, desde su amasado hasta el currusco. Ese pan tan unido a nuestros sentidos y a los recuerdos de la infancia.
Apresar la harina entre nuestros dedos, bailar con ellos entre la masa para encontrar el tacto y la textura buscada. Oler la masa. Seguir el rastro de la emoción del recuerdo. Imaginar lo que fue o lo que pudo ser mientras duerme la masa y sueña para preñarse de historias, sueña con el pan que será, un pan que al partirlo liberará de nuevo la magia de su olor para despertar nuevos recuerdos. Escuchar el pan y las historias que contiene. El crujido del currusco y el silencio de su miga. Mirar el pan, admirar su recipiente perfecto. Saborear el pan reciente, el pan con nata y azúcar, el pan con miel, el pan con tocino, las sopas de pan, el picatoste y el mendrugo.

… y cardillos

Si con la elaboración del pan se estimulan nuestros sentidos, veamos qué ocurre con la siguiente descripción del cardillo:

Durante el primer año, el cardillo echa un prolongado nabito del grosor del dedo meñique, de color pardo y con muchas arrugas transversales en su parte superior, de corteza blanda y fofa, blanco por dentro. Cuando se corta de través, de la corteza de esta raíz y de la del tallo brotan gotitas de un jugo lechoso muy blanco, pronto confluentes para formar coronitas concéntricas. Al año siguiente, el cardillo entallece y echa un vástago que puede alcanzar cerca de 1 metro de altura.
El tallo es rollizo, y tiene las hojas esparcidas, rígidas y punzantes, sin rabillo. Las hojas inferiores muestran una nervadura muy aparente y largos pelos blancos y suaves. Las flores, que son lengüecillas de un hermoso color amarillo, rematan en 5 dientecitos apenas visibles sin el socorro de una lente de aumento y se agrupan en cabezuelas que nacen en la axila de las hojas superiores del tallo. Sus frutitos tienen un vilano plumoso que vulgarmente llamamos abuelitos blancos voladores.
La raíz de los cardillos es tierna y de sabor agradable, así como las penquitas de sus hojas, sobre todo las del primer año. El jugo lechoso  tampoco amarga, ni tiene sabor desagradable.

(P. Font Quer)

Fecha: domingo 29 de junio a las 10 h.
Aportación: 35 euros
(para inscribirse enviad un correo a: devacasycastano@yahoo.es)