Conversos y Consentidos

Recomendado para toda clase de público


Este taller, Conversos y Consentidos ha sido, más que un trabajo preparado en homenaje a Ana Pelegrín, un regalo que ella nos ha hecho; porque siguiendo su pista, sus necesarias miguitas de pan, sentimos de nuevo el olor de la leche materna y la temperatura cálida de un pecho que nos arrulla, aprendimos que las palabras obtienen su significado a través del ritmo, que si no aprendemos a contar quizá algún día dejemos de escuchar, que en el juego está el conjuro contra los miedos, que la infancia debe ser compartida toda la vida. Gracias, Ana Pelegrín.

Conversos y Consentidos es un taller-exposición, que combina el juego y la creatividad con la tradición oral. Está destinado a toda clase de público, padres, hijos, grandes y mayores; y recomendado especialmente para alumnos y profesores de primaria y para todo aquél que disfrute con el juego que proporciona la literatura.

CONTENIDOS
Cada uno de los siguientes apartados temáticos conlleva una propuesta que combina los dos factores que conforman este taller: el juego y la tradición oral.

1.- La nana, los miedos, el gesto

Érase que se era el primer contacto con el sentir poético. Para retener ese sentir es indispensable contar con un tiempo tranquilo y apaciguado para compartir con los niños la lectura de poemas, en un instante de comunicación emotiva difícil de olvidar. El niño estará colgado de la voz, esperando apropiarse de los sonidos. (Ana Pelegrín)
© imagen: Juan Cardona Lladós

2.- Las aleluyas
—Abuela, ¿qué haces?
—Nada,  mirar los santos

¿Cuántas veces habéis escuchado esta expresión?, “mirar los santos”. Es posible que viniera de las Aleluyas. Las cuarenta y ocho viñetas que las conformaban —lo suficientemente expresivas para no necesitar apoyarse en un texto—, fueron una ventana al mundo para aquellos que no sabían leer o no podían acceder a otras fuentes de información impresa.

3.- Trabalenguas, retahilas y jitanjáforas 
¿Qué poderes mágicos, que conjuros invoca el trabalenguas? ¿Hay que ser niño para navegar en el mar de la jitanjáfora? No; hay que ser inocente, curioso, trasto, rebelde y rumiante; y las abuelas y abuelos de nuestro pueblo son todo eso.

4.- Pliegos de cordel 
Colgaban de un cordel como si estuvieran puestos a secar en un tendal. Además de procurar entretenimiento, estos pliegos de cordel servían como medio de información para un pueblo que no tenía acceso a otros medios más caros. Pero no siempre estos romances de ciego se atenían a principios formativos o piadosos, utilizando en ocasiones un lenguaje ambiguo para poder decir lo que querían; o adentrándose, incluso, en la raya de lo pornográfico.

5.- Greguerías y adivinanzas 
Los niños son, como los poetas, los dueños de las metáforas y, aunque no las entiendan como tales, su imaginación les lleva a contemplar el mundo con un sentido mágico y metafórico. El niño redescubre las cosas en cada nueva mirada y es capaz de convertir en carruaje una caja de cartón, y los cardos del verano en un ejército bajo su mando.

6.- Canciones de corro, comba y hambre 
Quizá estas canciones sean una llamada al sol para que caliente la tierra y germine la espiga, pues en el lenguaje de las canciones de corro y comba se hace constante mención a los alimentos; o quizás estas cancioncillas sirvan como conjuros para engañar a tanto hambre de guerras y postguerras.