Alimentando lluvias (Miguel Hernández)




Recomendado para profesores de 6º Primaria, Secundaria y Bachillerato

Y en la cárcel, en miles de cárceles, condenado a
esa muerte mezquina y burocrática de los dictadores,
sacaba sus versos, muchos manchados de grasa,
escondidos en la tapa de la lechera en la que su
mujer, Josefina, le llevaba sopa.
39 escritores y medio / Jesús Marchamalo

Miguel Hernández tuvo un apetito voraz. La vida, los libros, el amor; todo lo consumía con intensidad de párpado. Su alimento fue la poesía; su capacidad, la lucha; su compromiso, ser fiel; su enseñanza, el sol, los trigos y el barro. Así se fue su vida: alimentando lluvias.
Pero Miguel Hernández vivió en una época de escasez. En muchos momentos de su vida pasó hambre, al igual que los suyos. Este poeta con cara “de patata” y olor a “aldea”, tal y como lo dibujara Pablo Neruda, siempre se alimentó de poesía y de esperanza.

Te invitamos a hacer un recorrido culinario por sus poemas, cocinados de forma tradicional. Este es nuestra carta de menú :

Dátiles con queso y nuez
Sopa de cebolla
Tempura de verduras de la Huerta
Sorbete de limón
Rabo de toro
Gallo al vino
Ensalada de granada, naranjas y aceitunas
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Fruta del tiempo (manzanas, sandía e higos)
arroz con leche
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Pan, agua y vino
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Agua de Valencia